Ismael Miranda revela sus secretos

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La salsa tuvo la suerte de encontrarse con Ismael Miranda. Él, que no creía ni en sí mismo, aprendió a hacerlo porque el parlante que sonaba en su casa del Bajo Manhattan, con un padre campesino que no hacía más que poner a retumbar el género, marcó el ritmo de su vida.

Su imagen de Elvis latino, su pecho al descubierto con cuellos en ‘V’, delató su admiración por Tito Rodríguez. “Cada vez que lo veíamos a él bien vestido, bien peinadito, queríamos ser como él”. Y entre gafas oscuras y cabello inflado peinado hacia atrás se hizo el ‘Niño Bonito de la Salsa’. El que no tiene ‘caretas’.

Invitaciones como la que la hace Barranquijazz mantienen vigente y presente la salsa. ¿Cree que el género está amenazado?

No creo que haya ninguna amenaza para el género. Creo que eso lo fortalece más. Hace poco fuimos al Festival de Jazz en Curazao. Hemos estado en festivales de jazz en Puerto Rico, en Nueva York, y siempre hay orquestas de salsa y la pasamos bien y lo gozamos . Eso ayuda a los dos géneros.

¿Cómo ve la evolución de la salsa?

Creo que definitivamente hay buenos exponentes. No hay tantos como antes, pero claro que sí que los hay, y nosotros, con mucho cariño, les pasamos las banderas. A Víctor Manuelle, a Gilbertico (Santa Rosa), al mismo Tito Nieves, y a todos los muchachos. Hay un montón. Hay grupos como NG2, N’klabe, que son puertorriqueños, que son muy buenos también, y yo me imagino que en Venezuela, en Colombia, allá en Barranquilla, debe haber gente. Tenemos que empezar a buscar, y tenemos que apoyar a estos nuevos talentos, porque si no los apoyamos, no duran mucho. No estoy hablando ni de Gilbertico ni de N’klabe ni de Víctor Manuelle, porque estas orquestas ya están hechas. Hay madera.

¿Cree que la llamada salsa adulta ha sufrido un reemplazo por la romántica?

Yo en realidad no creo que la salsa haya sufrido de nada. La música va evolucionando, y mientras va evolucionando, van viniendo nuevos géneros con otras ideas, pero no deja de ser la misma salsa. La mía es un poquito más pesada que la del otro, la del otro es más suave que la mía, pero al final de la noche, la gente la disfruta, y la música de nosotros es la más escuchada.

Yo no me atrevería a decir nada de ninguna, porque todas son buenas y bonitas. Y los muchachos que están haciendo el trabajo están haciendo un trabajo a la excelencia.

¿Cuál era su ídolo salsero de la infancia?

Eran muchos, no me atrevo a mencionarte a uno nada más. A cada uno le robé un poquito (risas). Héctor Lavoe, Adalberto Santiago, Richie Ray y Bobby Cruz. De hecho, creo que este año que viene voy a hacer un proyecto ellos. De eso no te puedo hablar mucho, pero ya yo hablé con los dos. Pienso ir pronto a Miami a reunirme con ellos en una cena amistosa para empezar a formar el lío ese (risas). Ese ha sido uno de mis sueños toda la vida. Siempre ha sido de mis agrupaciones favorita y trabajamos juntos mucho tiempo en Nueva York.

¿Qué era lo que más quería recoger de ellos, a quienes admiraba?

Empecé con Joey Pastrana a la edad de 15 años, para 16. A los 16 grabé con él. A los 17, grabé con Larry Harlow. A los 18 estaba ya firmando con  las estrellas de Fania. Para mí ha sido grandioso el haber estado con esas personas. Yo me crié en un lugar muy pobre, y en realidad nunca pensé que iba a ser alguien. Yo siempre pensé que iba a ser muy fuerte para mí no hacer nada. Pero Dios, en su misericordia, me dio un poco de voz, y me dio un poco de cerebrito, y empecé a trabajar.

¿Cómo era su infancia?

Mis padres me llevaron a los cuatro años para Nueva York, para el Bajo Manhattan, y allí las cosas eran muy fuertes. Mis padres, uno era campesino, y el otro vivía en el pueblo. Eran personas trabajadoras, nunca habían estudiado, y fueron a trabajar en los Estados Unidos en diferentes labores. Y vengo de esa familia bien pobre. Yo me crié allá en Manhattan. Yo trabajaba y estudiaba cuando tenía ocho años. ¡¿Qué yo no hice?! Trabajos de niño: le llevaba la compra a la gente de por la casa, brillaba los zapatos… Todavía tengo la caja de los zapatos. La tengo en la oficina.

¿Cuándo descubrió su propia voz?

Yo estoy cantando casi desde que tengo ocho años. Yo he cantado toda mi vida. Y he tocado la conga desde nene. Yo aprendí a tocar todos los instrumentos. Mi papá ponía mucha música en casa. Y ahí yo aprendí a todo eso.

¿Cree que si no hubiera sido la salsa hubiera sido otro género?

No, definitivamente no hubiese habido más nada. No tenía ni la voz ni las intenciones.

Sorpresas de este año

El 2015 fue anunciado con una variada programación de la que hace parte Ismael Miranda en el homenaje realizado a las leyendas de la salsa el 23 de septiembre. “No trajimos tanto jazz tradicional. Este año traemos ritmos para todos los gustos”, dijo Samuel Minski, director del Festival.

Por: Andrea Jiménez / El Heraldo. http://www.elheraldo.co/tendencias/ismael-miranda-revela-sus-secretos-217955